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Cuantas veces has estado en un lugar en el que alguien comenta algo de su vida y tú de manera automática quieres solucionar con todas tus posibilidades su situación. Pudiera ser una reunión familiar, una comida en el trabajo o con tu mejor amigo.

El tener la necesidad imperativa de sacar todas nuestras conclusiones mentales si bien obedece a un impulso de resolver ya que estamos habituados a resolver en nuestro día con día, pudiera ser algo intrusivo para la persona que no te está solicitando ningún consejo.

¿Y si se tratara de que esa persona únicamente quiere desahogar lo que trae en su mente? ¿Qué te parece la posibilidad de que esa persona solo quiera contar con tu presencia y valiosa escucha? Sentir que hay alguien que se puede sentar y estar atento a lo que lo que dices, sin que esté esperando el momento de que termines para lanzarse con una ráfaga de consejos y suposiciones que tal vez tu ni has preguntado.

La situación es que cada vez que caemos en la tentación de decir todas nuestras sugerencias u opiniones, solo estamos hablando de nuestros miedos, de nuestras carencias, de lo que nos hace falta. Pensándolo más a fondo en el momento en el que sales con tus consejos una parte muy sutil está diciendo, yo veo las cosas como son, (y como solo puedes ver lo que tu tienes, solo estas hablando de ti mismo), yo soy mejor que tú y te voy a decir que hacer.

Los consejos, opiniones, comentarios y sugerencias no solicitadas no son más que una forma de ser intrusivo en el campo de quien está abriendo su corazón y que tal vez lo único que necesita es una escucha atenta y generosa capaz de no enjuiciar y de plantearse en el fondo: que es lo que esta situación me está reflejando de mi propio dolor, de mi propio miedo y de mi conflictos sin resolver.

Después de todo, cualquier ser merece nuestro más profundo respeto por su propio proceso y en verdad cuando esa persona quiera uno de tus consejos, te va llamar explícitamente para decirte: Fulanito ….. ¿Tú qué opinas, quería preguntarte acerca de, que piensas, como lo ves?

Aunque también hay gente que busca la queja permanentemente por la misma situación de hace 10 años, esas personas tampoco quieren tu consejo, lo que quieren  es vaciar el dolor que ya han hecho parte de su forma de vida, en cuyo caso tú también podrás decidir si estás dispuesto o cuando estás dispuesto a ver a esta persona que plantea siempre las mismas situaciones y que en su mente está entrenada para la queja o el sufrimiento.

En ambas situaciones si quieres dar el mejor regalo, quédate atento, escucha sin juicios, hazle sentir a esa persona que la entiendes, que está bien sentir lo que siente (después de todo quien eres tu para saber si es correcto que esa persona sienta dolor o tristeza, decepción, etc si son sus sentimientos) dale  tu atención y si no te dan luz verde a través de alguna pregunta en la que se solicite tu opinión, permanece con tu atención en la aceptación de que esa persona está haciendo lo mejor que puede con lo que tiene y ese es el camino que su alma necesita para aprender y que el solo regalo de tu escucha es sanador.

❤ ¡Gracias por leerme!

Cuéntame, ¿Tu te sientes cómodo cuando platicas algo y todos te dicen que hacer? ¿Eres de los que quieren que la otra persona termine rápido de hablar para decir tus argumentos?

¿Tienes paciencia cuando alguien querido esta atravesando su propio proceso de solo escucharlo y estar en presencia? 

 

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