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Comienza la Aventura
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El Desapego

Te invito a vivir conmigo una de las mejores aventuras de mi vida, acompáñame en este salto a lo desconocido donde pondré en práctica todas las herramientas de las que escribo, mis emociones, mis sentimientos, ¡mis aprendizajes! y mis experiencias.

Una vez que tuve clara la intención de seguir el llamado de mi alma de tener más experiencias de vida y libertad aunado a la posibilidad de tener un lugar cómodo y accesible al cual llegar en la ciudad de destino, me di cuenta de que tenía muy poco tiempo para accionar en mi decisión de mudarme de país.

Así pues, el siguiente paso era desmontar el espacio que había sido mi lugar durante 13 años. De hecho, estoy en este instante sentada en medio de mi sala sin saber por dónde empezar.

Súbitamente me vi enterrada en una montaña de cosas que no supe en qué momento llegaron a mí: zapatos, vestidos, maquillaje, pulseras, bolsas, libros; y ahí es donde empezó lo bueno…

Cuando empecé a sacar cosas de mi closet, había una parte regañona que me decía: ¿Por qué compré este vestido que jamás usé? y ¿cuánto dinero he desperdiciado haciendo compras solo porque iba pasando enfrente de esa tienda? Al mismo tiempo, había otra parte de mí que me decía ¿cómo voy a deshacerme de este vestido tan lindo que me gusta tanto?

Después, una noche, me acosté en mi cama y me preguntaba: ¿cuánto tiempo pasará para que vuelva a encontrar un espacio que sea mi espacio personal y me vuelva a sentir tan cómoda como en mi propia cama, como en esta cama? La verdad, no solo me quedaba sin mi cama, sino que también al no contar con una casa de familia en mi ciudad de residencia prácticamente me quedaba sin una casa a la cuál llegar.

Deambulaba por mi departamento, un cómodo, céntrico y cálido departamento que había presenciado una parte importante de mi historia de vida transcurrir: el crecimiento de mi hijo, sus cumpleaños, nuestra vida juntos. Me había visto llorar, reír.

En él había acostumbrado a pasar fines de semana enteros disfrutando de mi propia compañía. Este espacio había sido mi primer lugar personal solo para mí, en el que me sentía cómoda libre y feliz. Por supuesto y por encima de cualquier posesión no quiero ni hablar de las historias que vienen a mi cuando empiezo a pensar en mi hijo.

Nunca me he separado de él, me voy a perder abrazarlo y oler su cabeza. No voy a poder vivir sin él. Me voy a perder sus maravillosas aventuras…. A estas alturas debes estarte imaginando que, por supuesto, quiero tirar por la borda mis planes, atejonarme en mi cómoda cama, abrazar a mi hijo y dejar que pasen otros 13 años más para empezar a pensar en tomar una decisión.

Una parte de mi por supuesto que quiere hacer eso, pero la otra parte puede ver que todos son APEGOS,  que todo esto que me estoy diciendo son historias basadas en la duda, en que esa voz me dice que mejor me apego a lo que tengo porque es lo único que es seguro.

Lo material es lo que mis sentidos pueden ver, esa voz me dice que dejarme guiar por la intuición y la parte sutil de mi puede ser muy peligroso, que sería mejor que no me le despegue ni un segundo a mi hijo como si los hijos no aprendieran con el ejemplo y pudieran ver que los sueños se cumplen con coraje y con valentía.

Como si yo no quisiera que él, el resto de su vida tuviera la valentía de ir a cumplir sus sueños y yo no estuviera totalmente conectada a su felicidad por siempre, porque su felicidad es la mía propia.

Y aquí es cuando entra esa parte sutil de mí que me dice que confíe y que siga mi corazón y una parte de mi propia voluntad en la que me digo que no voy a ceder ante las historias de mi mente, ni tampoco ante la comodidad de un espacio conocido, que si bien se ha convertido en mi zona de confort también entre más cómodo se siente, más me ata y me impide salir a vivir la vida que quiero para mí.

Últimamente también vienen a mí mente, los millones de personas que de un día para otro han tenido que dejarlo todo a lo largo de la historia de la humanidad (como los colonizadores, los judíos, cuando hay guerra, etc.) pero que han llevado la fortaleza de sus espíritus y la grandeza de la fuerza que los sostienen estén donde estén.

Independientemente de las posesiones materiales, en el alma es donde se llevan las pertenencias más valiosas, además de que el elemento que sostiene a cada ser se encuentra dentro de sí mismo y eso va a todas partes con uno y definitivamente no es algo que tenga una forma material.

Acompáñame en este viaje, dame sugerencias, hazme preguntas, ven conmigo, vamos juntos a ver a dónde llegamos, el universo es el límite =D.

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