Comienza la Aventura
Comienza la aventura
18 noviembre, 2016
Mi Nueva Amiga la Nostalgia

Te invito a vivir conmigo una de las mejores aventuras de mi vida, acompáñame en este salto a lo desconocido donde pondré en práctica todas las herramientas de las que escribo, mis emociones, mis sentimientos, ¡mis aprendizajes! y mis experiencias.

Ayer por la noche recibí una visita inesperada a la hora de dormir, el día había sido bastante productivo con muchas llamadas aterrizando proyectos interesantes, lo que no me había permitido detenerme y sentir por tanta ocupación. Cuando toda la actividad paró y ya no tuve nada que hacer me acosté en la cama, dormí dos horas y a la 1 de la mañana me despertó un peso en el pecho, una angustia y dificultad para respirar, venían a mí en cascada pensamientos de duda, de vacío y mucha culpa por estar lejos de mi hijo.

Lograba ver mis pensamientos como truenos, pero la verdadera tormenta era emocional, tenía la necesidad de tener a mi hijo cerca de mí.

Era un vacío que se dejó venir con fuerza e intensidad y la verdad fue bastante profundo y fuerte, como pude me hice un té relajante, me puse unas gotas de aromaterapia para dormir (este proceso duró al menos una hora y media) y volví a la cama a sentir el momento presente, acariciaba con mi pie la sabana y me concentraba en sentir la suavidad de la tela, aterrizando en el aquí y buscando calmarme pensando en que en ese instante nada en realidad estaba pasando.

Finalmente logré dormir y hoy que desperté monitoreando como me sentía, ya toda la contracción del momento había pasado, reconocía por primera vez la nostalgia de estar lejos de mi mundo conocido y sobretodo del ser que más amo y con el que más apegada estoy, decidí ponerme a hacer ejercicio en casa para mover la energía y animarme con la música que en algún momento me detuve a bailar cuando pusieron la canción favorita de mi hijo y mía en este momento.

Me parece que estamos acostumbrados a combatir la nostalgia como algo que no queremos en nuestras vidas.

Hoy yo puedo ver que voy a vivir varios meses con ella y que cada vez que la sienta le voy a dar su lugar, pues es un sentimiento, una energía que no es ni buena ni mala, solo es y el hecho de reconocerla en lugar de combatirla ayuda a que pase y que sea nuestra aliada y no un peso que pelear.

La nostalgia es tan normal como la alegría, como el miedo, como la tristeza y de hecho ahora que lo pienso, yo durante mucho tiempo sentí la nostalgia de no haber crecido con la figura de un padre, sentí nostalgia de la comida venezolana navideña, siento la nostalgia de no tener al tío más divertido y amoroso cerca de mí y hoy siento la nostalgia de no ver a mi hijo.

Tal vez la nostalgia es como un altarcito interno donde ponemos todo lo que hace falta en nuestras vidas, pero en realidad es también una muestra de que si lo tenemos porque está dentro de nosotros y no es necesario sufrirlo, sino visitarlo, verlo, honrarlo reconocerlo y dejarlo estar porque al final es una prueba de que sigue en nuestro corazón.

Empezaré a hacer mi ritual para cuando la nostalgia me visite, tal vez ponga a todo volumen la canción que a mi hijo le fascina en ese momento y la baile feliz, tal vez haga una broma en el mismo tono con el que las hacia mi tío y me ría yo sola, o vaya en búsqueda de una hallaca o ayude a un señor mayor sin familia a cruzar la calle, o tal vez solo me siente a respirar profundamente a reconocer la perfección de ese momento y a dejarlo pasar después de todo no somos ni nuestras emociones ni nuestros pensamientos y todo siempre pasa.

Acompáñame en este viaje, dame sugerencias, hazme preguntas, ven conmigo, vamos juntos a ver a dónde llegamos, el universo es el límite =D.

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